who is there?
viernes, 1 de enero de 2010
Acabo de pasar unos dias de mierda. Unos nervios, una frustración, una tensión familiar, miedos, y el planteo de una vida totalmente gris y diferente a la que estoy acostumbrada a vivir. Con los hechos concretos, los diagnósticos y por ahi un poco de suerte y de Dios, pudimos darnos cuenta de que nada pasaba y soltar las lágrimas retenidas. Tuve tanto miedo, tuve tanta desesperación por haber dejado correr la vida como si fuera algo que se pudiera reponer, como si fuera descartable. Como todo salió bien, creó que de algo sirvió. Será la vida que siempre nos pega un poco. Hay que aprender de los errores, y uno no lo dice hasta que le pasa, o hasta que casi roza una catástrofe. Es como casi morder la banquina, casi, pero mantenerte en la ruta sin volcar. Porque ahi te das cuenta lo peligroso de perder el tiempo. Lo peligroso de dejar pasar las cosas, de cometer muchos errores, a veces dándose cuenta. Porque tenemos la idea estúpida de que vamos a tener tiempo después de arreglarlo todo, de pedir 'perdón'. Porque nos creemos eternos, tenemos el pensamiento egocéntrico de que somos infinitos. Y no lo somos. Hoy se me abrieron los ojos, fue como un amanecer, como nacer de nuevo. Estoy aprendiendo a vivir cada segundo, estoy dispuesta a hacer que cada latido y cada respiración valgan la pena. En este momento estoy confusa y aturdida, me aferro a las cosas con miedo de que, de un momeno a otro, ya no estén. Pero estoy segura que cuando se me aclaren las ideas voy a ser una nueva persona. Hoy la máquina de la vida va a mil por hora y a la vez, tan lento como para poder aprovechar cada instante.
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