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lunes, 5 de noviembre de 2012

Hiperconectados

Hacía mucho que tenía como unas palabras atragantadas que no podía o no sabía mejor dicho por donde canalizar. Es que me encuentro en una posición bastante hipócrita al respecto de los medios de comunicación, y los odio pero los necesito. Y es un poco esa relación amor-odio lo que más odio de estos tiempos de hiperconexión a otro nivel. No quiero entrar en el cliché de '' los medios nos alejan cada vez más del contacto humano'', porque no es solo eso lo que me molesta y me irrita.
    Yo tengo la característica o mejor llamado defecto vicioso y enfermo de la ansiedad. Para las personas como yo la facilidad y velocidad a la que se obtiene la información hoy en día, es un arma de doble filo. Porque si bien la rapidez con la que podemos enterarnos de las cosas calma bastante ese deseo feroz de saber y saber, se vuelve en un vicio imparable incluso más destructivo que cualquier fármaco. Peor que cualquier vicio es el querer saberlo todo. Es un camino de ida. Con quien, a donde, a que hora y como son de los principales cuestionamientos diarios. Y twitter, facebook, el blackberry, esas cuestiones comerciales de inmediatez, que puedo saber que hace quien en que momento del dia, en que parte del mundo, e incluso enterarme cuando me lee y cuando me ignora. Es inhumano. Poder monitorear las acciones de cada persona a cualquier hora del día, tener un contacto virtual inmediato y gratuito, hace que las personas que padecemos de ansiedad potenciemos a niveles insospechados esa característica.
   Me doy cuenta que tengo una actitud compulsiva y nerviosa con el celular. Tengo muchos programas gratuitos para hablar todo el día sin límite de tiempo, de mensajes o de gasto, internet y wifi ilimitados, chats, páginas de navegación, redes sociales, aplicaciones para mandar  mensajes de voz a la distancia, chat de blackberry y whatsapp, credito, mensajes gratis, y otra gran cantidad de armas suicidas. Y esto que parece el sueño del pibe, o la propaganda de movistar, lamentablemente y lo tengo que decir como suena, es una reverenda mierda.
 De a poco y con lo que me significó mucha paciencia y fuerza de voluntad, me fui desprendiendo de algunas cuestiones como el facebook, y gracias a dios para cuando twitter se convirtió en furor yo ya nisiquiera usaba la pc. Me encuentro en un estado de estupidez total, donde me envicio escribiendo y buscando cosas, y después me odio por haber pasado 4 hs adelante de una máquina fría y apática, pudiendo haber estado en cualquier otro lugar. A veces hasta creo que se burlaran de mi, pasándome de mano en mano. De la pc, al televisor, y del televisor al celular, y del celular a la tablet y de la tablet a la play. Inlcuso hasta a veces jugando a dos puntas, mirando la tv, contestando algún que otro pin y leyendo los mails en la netbook.
  Por suerte la única figura salvadora de todo este caos es la bendita batería. Es lo único que se gasta. Y puteo y me caliento y no puedo creer como mierda no me acordé de llevar el cargador a donde tenía que ir, intento chorearselo a alguien, o friccionar la batería contra el pantalón como en la prehistoria. Pero esas veces que me olvido la batería, esos días que me quedé sin aparatos electrónicos a las diez de la mañana y vuelvo a mi casa a las 6 de la tarde, esos días me acuerdo un poco de lo que es ser una persona de carne y hueso.

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