La lluvia me agarra en un momento de melancolía total. Parece un cliché, lluvia, música lenta, tristeza. Pero bueno, soy una persona común, me angustian esas cosas. Me angustia mirar para adentro en realidad. La mayoría de la gente en sus momentos de bajón quiere estar solo. Yo odio estar sola. Necesito tanto del otro que a veces me preocupa. Tengo que aprender a estar conmigo misma, que al fin y al cabo voy a ser la única que me acompañe hasta que muera y quizás después también. Y no puedo. Y no quiero poder a veces.
De pronto me estoy chocando nuevamente con la Martina de 8 años, que pintaba con acuarelas y escribía poesías, que me mira y se ríe y me invita a volver a ser yo. Pero me falta algo, y no sé que es. Creo que me falta valor. Y un empujoncito.
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