La confianza es un sentimiento raro, y no nos llevamos muy bien desde el último año, tenemos nuestros altibajos y nuestras reconciliaciones. Mi relación con la confianza no es muy buena. Yo pienso que siempre es más fácil ser transparente, y sincero Esas cosas que no se dicen quedan enredadas adentro, y terminan haciendo un entramad de mentiritas chicas, que a la larga pesan mucho en la espalda. Cuando uno es directo, es honesto, no queda nada en el tintero. Siempre es más fácil caminar para adelante cuando uno tiene objetivos claros y su accionar coincide con sus palabras.Porque en definitiva, lo importante es el accionar. Pero el accionar esta guionado por nuestras palabras. Si nosotros decimos algo, y actuamos de manera opuesta o diferente, se genera un doble discurso poco claro y eso tiene a hacer vulnerable y desconfiada a la otra persona. No, error, fail. Cuando uno dice la verdad, la verdad pura, sincera, que sale del corazón, no tiene remordimientos. Acá recuerdo bien un dicho, de que una mentira que te alegre vale mas que una verdad que te arruine la vida, o en fin, algo así era. No puedo estar en mayor desacuerdo con esa frase. La felicidad si viene, tiene que venir de forma autética, verídica, real, para que pueda a uno hacerlo realmente feliz. Y la tristeza, si viene, aunque quizás sea más intensa en el momento, pasa, se alivia. Las verdades alivianan el peso al andar, siempre.
Es curioso, como el ser humano se acostumbra con más frecuencia a llevar esas piedras en el zapato, en vez de a decir la verdad. Cuando viéndolo de esta forma, es muy claro lo que hay que hacer. La verdad libera, y la mentira ata, tensa, corta. Pero siempre sale ante la duda, decir aquella mentirita que va a calmar al otro, es como un manotazo de ahogado, un arrebato impulsivo, de querer calmar a la otra persona. No pasa nada, no te preocupes. Cuando bien sabemos que la verdad, hubiese causado un mal momento, pero a la larga hubiese sido más liviana de llevar.
En mi vida aprendí a perdonar, y muchas veces no fui perdonada. Aprendí a ver y a callar, y a esperar que el otro se ilumine y diga como son las cosas. A veces pasó y a veces no. A veces me tocó decir verdades hirientes, pero así pude hacerme cargo de mis catos y el tiempo me dió la razón. Puedo decir que topdavía no me llevo muy bien con la confianza, y que en la mayoría de los casos se trata más bien de la DESconfianza. Es una relación amor-odio, que trabaja en un tira y afloje con mi psiquis y me va volviendo cada vez un poquito más loca.
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