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" Un barcito en Palermo Soho, a eso de las seis de la tarde de un lunes, no, un miércoles mejor. Lentes de sol a lo viejo, el pelo todavía no me lo imaginé, pero podría ser corto, un estilo retro, con algún pañuelito. Un remo(o un café), vos y el puente de la mujer. El atardecer en Buenos Aires, la gente que parece que salió toda de un desfile de Cocó, y que en realidad va a hacer las compras del súper. Estaba buscando una nueva idea para el libro que estaba por empezar, o una nueva tela para sus diseños, o por ahí por qué no, algún galpón viejo dónde exponer sus cuadros. Se sienta, y mira el sol que se esconde con dificultad atrás de los edificios de la ciudad. Siempre fue un moemento reflexivo para ella, esa ciudad representaba magia. Era quizás ese toque parisino que Rosario no tenía, ese aire extranjero, diferente. Pasaron muchos años ya, desde aquel día en que imaginó cómo sería ser así de grande, de independiente. Suspira. Ese horario del día siempre le había traído pensamientos nostálgicos y lejanos, de aquel pasado, de su adolescencia tan arremolinada y confusa. Y aún seguía siendo ella misma, la misma chica que hace unos aos se habría imaginado excatamente en ese mismo lugar de Buenos Aires tomándose un café y mirando el sol. Se pregunta, tal vez, si en realidad cambiaremos así tanto como dicen, o en el fondo nuestra escencia se mantiene. Recuerda ese viaje que tuvo al mismo lugar, con sus abuelos, cuando cumplió quince años. Que la llevaron por toda la ciudad, le mostraron los museos y las galerías de arte, la magia que esconden las callesitas de esa ciudad tan nuestra y a la vez tan alejada del resto del mundo. Recuerda la cena, el almuerzo, y los espectáculos, las luces. Se recuerda a sí misma merendando en el mismo bar, mirando el mismo punto. Recuerda como iba de acá para allá , saltando de dos en dos los mosaicos de la callesita al costado del río, tan ingenua, tan inocente...Todo en aquella ciudad había cambiado, pero ella seguía siendo la misma.
Pagó su merienda. Ya tenía lo que estaba buscando. Y así, se fue a su departamento en caballito, dónde vivía sóla y le gustaba dejar volar su imaginación. Se alejó, saltando de dos, en dos... "
Future is here right now in our heads.
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