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jueves, 16 de septiembre de 2010

Pepita la Preocupada

Bajé a comer, lo esperábamos a papá que no sé dónde estaba.

-Mamá , creo que necesito volver a terapia
-¿Te parece?
-Sí, no estoy muy bien

Así empezó todo. Le expliqué que tenía arranbques nerviosos la mayor parte del tiempo, pero que a la vez soy una persona pasiva y tranquila. Le dije que necesitaba ir al psicólogo para no empezar con 'cosas peores' para no decirle falopa jaja. Le expliqué que a veces sentía la necesidad de anesteciar el dolor, la angustia existencial, y que oportunidades de probar cosas no me faltaban. Por eso prefería ir a un psicólogo, que por ahí fuera de más ayuda. A mi psicóloga se le murió su hijita, y por eso no está atendiendo, y aunque lo haga, dudo que siga siendo igual que antes(Rita para siempre). En fin, quería llorar pero no lo hice. Creo que mi mamá está más angustiada que yo. Me explicó que las personas como ella y yo, tenemos inteligencia emocional. Me dijo que todo lo percibimos, todo lo que tenga que ver con los sentidos, y a veces eso te hace volver loco. Puedo tener inteligencia emocional, pero estoy segura que lo que me falta es MADUREZ emocional. Prefiero taparlo todo, esconcerlo, MEDICARLO. No quiero pensar más, llega un punto en el que no quiero pensar más para no llorar. No sé explicar lo que me pasa, creo que encontrarme con alguien externo, con un psicólogo nuevo me puede ayudar. Pero tengo que intentar no encariñarme. No quiero conocerlo, quererlo. Porque ahí vienen los problemas. Voy a intentar mantener una relación distante del nuevo terapeuta así no corro riesgos de sentirlo como un familiar o amigo. Un terapeuta es un terapeuta. Vende sus servicios. Los vende, eso ya deja de ser una relación humana para mi. Entonces probaremos.

-"Ay, vos siempre fuiste Pepita la Preocupada" .

Así me dijo mi mamá. Es que mi abuela cuando era chica me regaló un librito de esos llenos de dibujos y con las letras enormes, que se llamaba nada más ni nada menos que "PEPA LA PREOCUPADA" . Gracioso. La abuela tuvo sentido del humor, lástima que no pudo estar más acertada con el libro que eligió para mi, que hasta hoy en día, diez años después de que me lo compró, sigue encajando perfectamente en mi personalidad. Gracias abuela .

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